June 20, 2008...5:36 pm

Un análisis económico del tráfico de drogas

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La forma tradicional de atacar la venta y uso de las drogas es mayormente arrestando a los traficantes de los puntos de drogas, o interviniendo en algún lugar de la cadena de distribución del producto (en los aeropuertos, aduanas, etc.). Recuerdo como en las elecciones de Puerto Rico de 1968, Don Luís A. Ferré prometió atacar el problema de las drogas, con su famoso “Esto tiene que cambiar”. Cuarenta años después, el problema persiste. El problema de atacar a los puntos de drogas consiste en que solo tiene el efecto de reducir la oferta del producto, por lo que reduces la oferta y aumentas el precio. Al aumentar el precio, aumentas el margen de ganancias de los que operan el negocio, ya que el consumo de la droga típicamente tiene una demanda inelástica, por lo que el alza en el precio redunda en un beneficio para el traficante. El atacar el mercado de drogas lo que hace es reducir la competencia al reducir el número de vendedores. Por tal razón, cuarenta años después, el problema persiste. ¿Que se puede hacer?

Si se quiere reducir o eliminar el problema de la droga hay que atacar por el lado de la demanda. Buscar la forma de reducir la demanda y de esa forma, reducir el precio del producto. La disminución en el precio tendría como resultado una disminución en el margen de ganancias de los productores. Eventualmente, llegaría el momento en que no resulta ser un buen negocio la venta del producto y se se terminaría el problema. Lo difícil es buscar la forma de como reducir la demanda. ¿Como modificar las preferencias del producto para lograr una disminución en la demanda.?  Es como si fueramos  a ver la droga como un producto de consumo, el cual estamos buscando la manera de reducir su atractivo, particularmente a ciertos grupos que le atrae el consumo del mismo. La droga tiene su principal atractivo en que le ofrece a sus usuarios una forma de escape de su actual existencia. Por lo que las personas que viven una vida poco agradable son candidatos a probar y consumir este producto. Un joven con pocas alternativas del progreso económico, emocional, profesional y personal, ve en su medio ambiente un lugar poco atractivo. La droga le ofrece una salida, que aunque no es real, es solo una ilusión, le ofrece a la persona “satisfacción”. Si quiero reducir la demanda de la droga tengo que reconocer que la problemática de la droga  va más allá de meter preso a los traficantes, tengo que ofrecerle a los potenciales clientes, un mejor porvenir. Ofrecerle una esperanza, donde puedan visualizar su progreso económico, emocional, profesional y personal. Nada fácil. El joven tiene que ver en la escuela como un lugar para prepararse como profesional y como persona. Su familia debe ser un lugar de apoyo emocional. Y comunidad, un lugar donde pueda alcanzar un progreso económico, que recompense su esfuerzo y su dedicación personal. Nada fácil. Un país que tiene un serio problema de  consumo de drogas, en un país que ha perdido la esperanza, la fe en uno mismo y el amor por los demás.

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